Cambio

Siempre iba corriendo. Esa mañana se dio cuenta de que, por ir tan rápido, la noche anterior había guardado las nuevas lentillas en el estuche donde tenía las viejas. Así que, cuando las abrió, se habían quedado pegadas y, sin más remedio, tuvo que abrir otro par de lentillas nuevas.

Se preguntó cómo no se había dado cuenta. Pensó en cómo somos las personas durante nuestros hábitos y se imaginó como su cerebro automatizado la engañaba cada día, haciéndole pensar que lo tenía todo bajo control para protegerla.

Llegó a su trabajo. Mirar desde aquella silla hacía que todo le pareciera diferente. Ante ella, se abría una ventana a un mundo desconocido lleno de cosas fuera de control.

Cuando él se sentó enfrente no se sintío cómoda, así que separó un poco la silla para hacer la entrevista más informal. Casi todo el mundo sabía que no le gustaba nada estar encerrada en el despacho.

Él le contó de dónde venía, qué había hecho en su vida y cómo todo ahora se había derrumbado.

Ella lo tuvo claro y se dio cuenta de que, dentro de él, había mucho más de lo que se veía. Y su cometido era sacar a la luz estas cosas.

Así que ambos se pusieron a trabajar.

Y se empezaron a ver cambios. Pero él seguía con dificultades. Tenía épocas muy buenas y épocas muy malas. Decía que había cosas que no podian cambiar.

Ella se acordó de aquellas lentillas pegadas y le explicó cómo nuestro cerebro cada día tiende a hacer las mismas cosas que ha hecho siempre por defecto. Una y otra vez creando hábitos que organizan nuestra vida. Ella le dijo que nuestra mente va por el camino más fácil y cómodo y que, a veces, se equivoca. Le comentó que fuera paciente, porque el cambio no llega de golpe cuando los hábitos y rutinas llevan toda la vida repitiéndose.

Él la miraba mientras hablaba. Dudaba de lo que le decía pero ella le había demostrado tantas cosas de él mismo en tan poco tiempo que tenía que creerla.

Y siguió adelante.

#lucha #superación #terapiaocupacional #ocupacreando #saludmental

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Joker

No soy partidaria de relacionar la enfermedad mental con la criminalidad en películas de tanta repercusión mediática. Pero teniendo en cuenta que hablamos del Joker, un personaje de ficción creado para ser un villano, tengo que reconocer y valorar el acercamiento que se hace en la película a la enfermedad mental con una interpretación del actor que no te deja indiferente.72350140_1153998851471892_145073863431028736_o

Guerrera

Mi mami me ha enseñado muchas cosas. Entre todas ellas, su mayor lección ha sido enseñarme a luchar. Ha pasado tiempo desde que la noticia llegó a casa para enseñarnos que hay que disfrutar de la vida todo lo que podamos y que cuando las cosas importantes se tambalean las preocupaciones diarias pasan a ser irrelevantes.
Durante el proceso descubrimos que mamá en otra vida había sido guerrera. El dolor apenas se le notaba para que nosotros no lo notáramos. Todos dudábamos sobre muchas cosas pero las energías se enfocaban hacia la esperanza. Nuestro mundo empezó a convertirse en el mundo amarillo de Albert Espinosa y nos rodeamos del apoyo de personas que sólo sabían hacernos reir para que nos olvidáramos del tema.
Hicimos un gran equipo.
Aunque tengo que decir que eché de menos que alguien me explicara bien cómo debía hacer las cosas para que mamá recuperara toda la movilidad del brazo. O alguien que me dijera cómo tenía que ponerse aquel sujetador. O alguien que me comentara si mamá podía coger o no una sartén con el brazo derecho. Eran problemas cotidianos pero nadie me los explicó.
Mi madre tuvo suerte porque su hija era terapeuta ocupacional así que estos problemas, tras un trago tan fuerte de realidad vital, no supusieron ninguna carga. Pero me da pena pensar que haya personas que no tengan estos consejos cuando se van del hospital porque no haya un terapeuta ocupacional que se los explique.

Hoy cuento una historia real, nuestra historia. Por un lado quiero mandar esperanza a todas las mujeres que estén pasando por esto. Por otro lado quiero revindicar la figura del terapeuta ocupacional en el cáncer de mama. Y por último quería contaros que mi madre es una guerrera.

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Opositar

He leído que opositar es como una escalera pero con la incertidumbre de no saber en qué escalón estás.Y es un poco así.
Todo el proceso está lleno de preguntas que te mantienen inquiet@: ¿cuándo será el examen? ¿he aprobado? ¿cuándo será el siguiente examen? ¿lo he hecho bien? ¿ha salido la lista? ¿han publicado la convocatoria?
Después de mirar la página donde se publican las cosas oficiales cuando haces un examen de oposición unas 23.456 veces al día y ver que no hay publicaciones, desistes y, a la mañana siguiente, vuelta a empezar. Y lo miras las mismas veces que el día anterior.
Aquí ya eres consciente del significado de la palabra paciencia.
Y, entonces, vas a la biblioteca y descubres que hay gente que tiene habilidades especiales con los bolígrafos y te preguntas por qué no van a un concurso como «tiradores de bolígrafos» en vez de a una biblioteca.
Luego están los de las manualidades, que se llevan celo y tijeras para que su mesa se convierta en un expositor de «Art attack» y te hacen ver cómo tu paciencia está en verdadera crisis.
Hay días que te quedas en casa, te haces un moño y, por supuesto, ni te peinas. Te miras al espejo y te preguntas si estás ahí de verdad y te aíslas en una especie de guarida de la que no saldrás NUNCA hasta que esto acabe.
Mientras tanto, por supuesto, pasan las mejores cosas en el mundo… No las escribo, pero vamos, las mejores.
Si a esto se le añade estar trabajando, pues todo se convierte en una fiesta de la no diversión en tu vida.
Tengo que confesar que descubres cosas de ti que no sabías, como cuando llegas a un examen y estás en «Narnia» y no te enteras de lo que te explican ni de lo que la gente te está contando. Yo no se qué pasa en tu cerebro en ese momento pero una desaparece.
Descubres también que tu cuerpo no es un robot al que puedes controlar y te enfadas por ello, pero lo aceptas y tiras hacia delante.
Y entre toda esta maraña de cosas que no puedes controlar lo único que tiene sentido es lo que hay detrás de todo esto.
Y pasan oposiciones y vas superando pruebas que, la mayoría de la veces, te dejan en el mismo lugar. Eso si las superas, porque también te puedes quedar en el camino.
Y te cansas y te dices: «No me presento más a esto».
Pero aparece otra oportunidad y allí estás otra vez, preguntándote qué haces aquí de nuevo.
Pero claro, ¿cómo no estar?
Porque quién te dice a tí que esta vez no ha llegado el final de la escalera.

Trotes

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Cada vez que llamaba a su puerta me abría con una sonrisa y me preguntaba si había desayunado. Yo la seguía mientras ella caminaba hacia la cocina con dificultad y se sentaba en una silla forrada en cuero color granate arañada por el tiempo.

Cogía con una mano el cazo de leche y lo colocaba en un plato encima de la mesa junto a las magdalenas de la tienda de al lado. No me extrañaba de que no se quemase porque esas manos eran las cicatrices de haber trabajado duro.

Ella me contaba muchas historias.

Una vez me dijo que no sabía muchas cosas porque no había ido al colegio. Yo le prometí que le enseñaría a escribir su nombre y los números del 1 al 10 para que pudiera utilizar aquel teléfono viejo que tenía en el salón. Ella no se veía capaz así que me miró y me dijo que no estaba para esos «trotes».

Pero la vida le demostró lo contrario.

#terapiaocupacional #historiasdehaceaños#domicilios #mayores #pueblos #costumbres

Valiente

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Tuvo el valor de contarme las cosas que se ahogan dentro de una misma esperando que le ayudara a flotar.

Yo veía en ella algo especial, pero a partir de ese momento, lo entendí todo.

Le pedí que me mirara y le dije:

– Escúchame y que no se te olvide: eres una valiente.

Y la abracé.

Y, por fin, ella se dio cuenta de que llevaba razón.

#historias #terapiaocupacional #casos #superación#aprendizaje

Imagen en los alrededores de Ribadesella(Asturias).

Nos llaman terapeutas

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Nos llaman terapeutas, cuentan que somos creativos, dinámicos y que no dejamos a nadie indiferente.

Parece que el hecho de compartir profesión hace que entre nosotros tengamos algunas cosas en común.

¿Alguna vez te ha pasado…

1. Tener algo en mente y buscar en el fondo de cualquier armario objetos que te puedan servir para crearlo.
2. Preguntar la fecha de hoy y no saberla tú.
3. Perder el celo.
4. Hacer una férula y que te salga un churro y volverla a calentar para que salga un churro mejor.
5. Encontrar el celo pegado en un lugar misterioso.
6. Molestarte si alguien te dice algún derivado de la palabra «entretener’ cuando pasa a tu sala.
7. Recomendar ejercicios de cálculo sin acordarte de las tablas de multiplicar.
8. Quedarte impactada con algunas cicatrices y disimular para que no lo parezca.
9. Visitar una exposición y que justo esa tarde no abran.
10. Perder un bus con un grupo y llegar más tarde de lo previsto.
11. Contar varias veces las personas del grupo, que te dé un número diferente cada vez, pero confiar en que están todos.
12. Odiar las batas blancas.
13. Amar las papelerías y las tiendas que tienen cositas pequeñas, de muchos colores y sin una utilidad definida.
14. Dar lecciones y consejos a todo el mundo porque todo el mundo te los pide.
15. Emocionarte con películas de superación personal.
16. No tirar cosas»por si acaso».
17. Postponer el papeleo hasta que se pueda.
18. Firmar con tu nombre y al lado poner «T.O.»
19. Ver vídeos de YouTube para recordar cómo se hacen las transferencias.
20. Estudiar rodeada de colores y fluorescentes para que los apuntes queden monos.
21. Diseñar todos los decorados de cualquier fiesta temática o cumple.

¿Se os ocurre alguna cosa más para añadir a la lista?

#terapiaocupacional #ocupacreando

Despedidas

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Soy más de «despedidas de soltera» que de «despedidas de trabajos», pero, por lo que sea, la vida me lleva a lugares donde tengo que aprender a despedirme.

En esta ocasión repito despedida como a quien le dan la oportunidad de presentarse a un examen del que no se sintió orgullosa.

La semana ha sido intensa. Pero hoy ha sido el día en el que las miradas han cogido otra dirección y los silencios estaban más presentes que nunca.

Y allí estaba yo, como cada día, diciendo «Buenos días». Pero con un tono diferente. Y te toca hablar.

Y te hablan y te toca escuchar…

Y entonces aparece lo que querías conseguir. Esa parte sana que tanta gente olvida y que tú ves cada día. Y son ellos los que te devuelven con sus gestos, palabras, abrazos y regalos lo que tú tanto les has enseñado. Porque esto es un intercambio. Un intercambio de emociones en el marco de una relación. Y si consigues ver luz donde hay oscuridad tienes el poder de hacer brillar a alguien.

Y entre flores, cajitas decoradas, bombones, una fiesta sorpresa y alguna lágrima se cierra otra etapa de crecimiento personal donde he descubierto que los cambios son muy duros al principio, pero nos ayudan a crecer y conocer a gente maravillosa. He aprendido a parar y darme cuenta de que una no puede llegar a todo aunque quiera. He entendido que hay épocas difíciles, incluso para una misma, pero pasan. He observado que la dureza de la coraza de muchas personas va en proporción a las ganas que tienen de que las acepten.

Y, entre lo bueno, lo malo, lo fácil y lo difícil, una se añade una lección a sí misma de cada persona que ha conocido.

Y este es el secreto del crecimiento personal y profesional. Los pequeños cambios producen grandes revoluciones.

Gracias.

(P.D: B. no llores)

#saludmental #ocupacreando #terapiaocupacional