Volar

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Si alguien se dedicara a observar el día a día de los terapeutas ocupacionales seguro acabaría la semana diciéndote que “vales para todo”.
Más de diez personas que han pasado por mi vida me han dicho eso, pero no es verdad. Hay muchas cosas que no se hacer.
Supongo que cada terapeuta enfoca la terapia de una forma porque al final mezclamos un poquito de nosotros mismos en lo que hacemos.
Lo que sí es verdad es que me puedes ver con un delantal para hacer un taller de cocina, con un chándal para hacer psicomotricidad, con las manos llenas de pintura porque acabo de salir del creativo, las zapas llenas de barro porque he ido a ver el huerto, el pelo mojado porque volvemos de la piscina, arreglada y con un bonobús en la mano porque nos vamos de ocio al centro, con un monedero porque nos vamos de compras o en uniforme porque tenemos lectura o actualidad.

A veces lo pienso y me digo: “Es que no paramos…”

Y así, entre outfits, programas, reuniones, valoraciones e informes…pasa el tiempo.

Y cada vez más cosas y cada vez más experiencias y cada vez más personas que se añaden a una lista que ya ha conseguido llegar al techo.

Y pasa la vida y te das cuenta de que la estás viviendo más intensamente al intentar explicarle a tantas personas cómo pueden aprender a volar.