Opositar

He leído que opositar es como una escalera pero con la incertidumbre de no saber en qué escalón estás.Y es un poco así.
Todo el proceso está lleno de preguntas que te mantienen inquiet@: ¿cuándo será el examen? ¿he aprobado? ¿cuándo será el siguiente examen? ¿lo he hecho bien? ¿ha salido la lista? ¿han publicado la convocatoria?
Después de mirar la página donde se publican las cosas oficiales cuando haces un examen de oposición unas 23.456 veces al día y ver que no hay publicaciones, desistes y, a la mañana siguiente, vuelta a empezar. Y lo miras las mismas veces que el día anterior.
Aquí ya eres consciente del significado de la palabra paciencia.
Y, entonces, vas a la biblioteca y descubres que hay gente que tiene habilidades especiales con los bolígrafos y te preguntas por qué no van a un concurso como «tiradores de bolígrafos» en vez de a una biblioteca.
Luego están los de las manualidades, que se llevan celo y tijeras para que su mesa se convierta en un expositor de «Art attack» y te hacen ver cómo tu paciencia está en verdadera crisis.
Hay días que te quedas en casa, te haces un moño y, por supuesto, ni te peinas. Te miras al espejo y te preguntas si estás ahí de verdad y te aíslas en una especie de guarida de la que no saldrás NUNCA hasta que esto acabe.
Mientras tanto, por supuesto, pasan las mejores cosas en el mundo… No las escribo, pero vamos, las mejores.
Si a esto se le añade estar trabajando, pues todo se convierte en una fiesta de la no diversión en tu vida.
Tengo que confesar que descubres cosas de ti que no sabías, como cuando llegas a un examen y estás en «Narnia» y no te enteras de lo que te explican ni de lo que la gente te está contando. Yo no se qué pasa en tu cerebro en ese momento pero una desaparece.
Descubres también que tu cuerpo no es un robot al que puedes controlar y te enfadas por ello, pero lo aceptas y tiras hacia delante.
Y entre toda esta maraña de cosas que no puedes controlar lo único que tiene sentido es lo que hay detrás de todo esto.
Y pasan oposiciones y vas superando pruebas que, la mayoría de la veces, te dejan en el mismo lugar. Eso si las superas, porque también te puedes quedar en el camino.
Y te cansas y te dices: «No me presento más a esto».
Pero aparece otra oportunidad y allí estás otra vez, preguntándote qué haces aquí de nuevo.
Pero claro, ¿cómo no estar?
Porque quién te dice a tí que esta vez no ha llegado el final de la escalera.

OcupaCreando

AuthorOcupaCreando

Terapeuta Ocupacional con formación en psicomotricidad. Master Terapia Ocupacional Aplicada. Inicio de estudios de Grado de Psicología (sin acabar). Desde el año 2004 mi vida ha sido un cúmulo de diferentes trabajos empezando en el sector privado y pasando a la Red de Hospitales y Administración Pública. He trabajado en Neurología, Geriatría, Salud Mental, Rehabilitación Física, Intervención Domiciliaria, Psicomotricidad y Patología Infantil. Durante este tiempo he participado en la coordinación de proyectos y he llevado a cabo charlas puntuales en Universidades y Jornadas. También he publicado artículos a nivel nacional.

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