Cuando todo esto acabe…

Hoy me he puesto a hacer limpieza en mi móvil. Y es que entre fotos de apuntes, memes, gift y vídeos una va juntando tanta basura virtual que se olvida de lo esencial.

Desde que estoy en casa he pensado dónde habrán quedado los «a ver si un día quedamos», los «luego, cuando haga buen tiempo» o los «nos vemos pronto» de mucha gente. Aunque por lo que leo y escucho, desde el día que tuvimos que quedarnos en casa, todos hemos cambiado estas frases y hemos creado una nueva: «cuando todo esto acabe».

Si escucháis a alguien decir esta frase os daréis cuenta de que el tono de voz sube y las palabras salen de forma rápida y fluida de la boca. Los ojos se agrandan y se infiere un nuevo estado de energía interior deseoso de volver a tener libertad.
Cada uno de nosotros hemos imaginado ese momento con abrazos interminables a personas que no vemos, con comidas familiares al aire libre mientras el sol nos acaricia la nuca, con fiestas y conciertos sin reloj donde no dejaremos de bailar y saltar, con viajes a cualquier lugar del mundo, con quedadas en una terraza filosofando sobre la vida…

Hoy, revisando mis fotos, he pensado que soy una afortunada porque siempre he dejado un lugar para lo esencial.

Si has llegado hasta aquí leyendo, me gustaría que hicieras una cosa.
1. Entra en tu galería de fotos.
2. Busca recuerdos de los últimos tres meses de tu vida.
3. Hazte esta pregunta: ¿lo que veo me gusta?

Si tu respuesta es SI, enhorabuena, no has necesitado una pandemia para darte cuenta de lo que es importante.
Si tu respuesta es NO, bienvenido al inicio del proyecto de tu posible nueva vida «cuando todo esto acabe».

Porque de todo esto, algo tendremos que aprender, ¿no os parece?

#entiempodecoronavirus #reflexionesdeunaterapeutaocupacional

 

Día de la poesía en tiempos de coronavirus

Sigo viendo oscuridad,
¿quizá es miedo?¿quizá frustración?
¿Por qué la ventana del mundo
llora odio y rencor?
¿Por qué nadie se desnuda el alma
con su propia pluma
para transmitir al mundo calma
de lo que aún no se cura?
¿Por qué seguir compitiendo en bandos,
si el mundo ha dejado de girar?
Si nadamos en el mismo lago
indefensos ante el azar.
Desde la ventana del mundo
veo anclas, en vez de remos,
veo llamas, en vez de agua
para apagar los fuegos.

Pero hoy, me asomo a mi ventana
y descubro un arco iris de sueños,
con todos los colores unidos
bailando en la dirección del viento,
y me pregunto:
¿por qué ahora, que ya no somos libres,
por qué ahora que todos estamos expuestos,
no convertimos el odio en cenizas
y reinventamos el valor de lo que es nuestro
construyendo un arco iris juntos
para ver mejor el cielo?

Cuando el mundo se paró…

En el momento en el que el mundo se paró de verdad, ella se acercó a aquella mujer sin dudarlo. Pensé lo difícil que tenía que ser estar ahí en aquella circunstancia tan dura.

Le dije que me encantaba el arco iris que había dibujado en su mascarilla. Ella me contestó que no quería que nadie olvidara que debajo de aquella mascarilla seguía existiendo una sonrisa, aunque ahora no se pudiera ver.
En ese instante pensé la lección que nos estaba dando el universo, cubriendo muchas bocas para poder abrir más nuestros ojos y ver el valor de las cosas.
Y así pasó.
Cuando la humanidad abrió los ojos descubrió quiénes eran los verdaderos superhéroes.

Este dibujo va por todas/os mis compañeras/os sanitarios y todas las personas que están ayudando en estos momentos.
Mucho ánimo valientes. Sois y siempre seréis los verdaderos héroes en esta historia.

Juntos llegaremos al otro lado del arco iris.

Cuando el mundo dejó de abrazarse

 

Cuando el mundo dejó de abrazarse empezaron a existir las tiendas de abrazos. Las personas tenían que comprar abrazos porque todos habían olvidado qué se sentía cuando uno separaba sus dos brazos para envolver a otro ser humano y los cerraba más fuerte para sentirlo.

En el mostrador tenías abrazos de todo tipo: abrazo de madre, abrazo de padre, abrazo de sobrina, abrazo de amiga, abrazo de novio… y así hasta completar una larga lista.

Lo único que tenías que hacer era llegar a la tienda y comprar un botecito con un corcho. Cada bote tenía diferentes tamaños, porque todos sabemos que los abrazos no son iguales. Gracias a un grupo de investigación de la universidad descubrieron cómo conseguir abrazos de la misma categoría pero de diferente intensidad. No sé cómo son capaces de inventar esas cosas.

El mecanismo de uso de los botes de abrazos era muy fácil, sólo tenías que llegar a casa y sacar un corcho como si de una botella de vino se tratase y, rápidamente, respirar el olor que traía dentro.
Al hacerlo se producían miles de conexiones que atravesando tu sistema nervioso conseguían que tu cuerpo volviera a sentir lo que era un abrazo.

Los libros de historia no describen qué fue lo que pasó para la extinción de los abrazos. Pero sí cuentan que, antes de que pasara lo que pasó, había gente que no abrazaba porque se sentía incómoda. Incluso cuentan, que algunas personas eran incapaces de abrazar por vergüenza. Otras por miedo. Y lo peor, muchas de ellas, por dejadez y olvido…

Vivo en la era de la extinción de los abrazos y saber que existía gente que pudiendo abrazar, no lo hacía, me hace sentir triste porque, ahora, tengo que ir a una tienda de abrazos para poder sentir lo que son.

Es curioso como las personas valoramos todo lo que tenemos cuando lo perdemos…

Aunque ha pasado tiempo de aquella extinción yo sigo siendo optimista y esperando que algún día la humanidad pueda volver a abrazarse y las tiendas de abrazos cierren para siempre.

Sería maravilloso poder volver a abrazar. Estoy segura de que el día que esto ocurra, la humanidad saldrá a la calle y se abrazará entre sí, sin pensar en si conocen o no a las personas que abrazan en ese momento. A lo loco.
Quizá nos convertiremos en adictos al abrazo, porque éste será entonces nuestro mayor privilegio.

Mientras tanto, yo voy a comprar un par de abrazos para esta semana que luego todo son prisas.

#ocupacreando
#entiemposdecoronavirus #yomequedoencasa #elvalordelosabrazos
#soyterapeutaocupacional

 

Consejos y cosas que debes saber antes de ir a una oposición

Bueno ya estoy aquí con más información sobre las oposiciones de terapia ocupacional. Creo que puedo ser de las personas que más se ha nutrido de situaciones surrealistas en los exámenes por lo que, a continuación, te dejo una serie de consejos para que no te pasen algunas cosas que me han pasado a mi. Espero que te ayuden. 

Aunque en mi caso es algo un poco enfermizo (las que me conocéis sabéis de qué hablo) es importante hacer una lista de las cosas que necesitas el día del examen.

Por lo general, si el examen es un test, sólo necesitarás un boli tipo bic (importante) azul o negro y tu documento de identidad. En caso de que el examen sea escrito puedes decidir entre el bic o un boli tipo pilot.

Te aconsejo que para decidir el tipo de bolígrafo en un examen escrito pruebes antes en casa para saber con cuál escribes mejor,  más rápido y más limpio. En mi caso, por supuesto, suelo comprar repuesto «por si se gasta». (confieso que he llegado a llevar tres para el mismo examen…sin comentarios …).

También te aconsejo, que si crees que te va bien, uses un engrosador de bolígrafo. Porque, te advierto que la mano, a un ritmo tan alto y durante unas tres horas de examen (que suelen durar los escritos), duele. Te vas a sorprender de lo que puedes llegar a escribir en ese tiempo…

Hay exámenes en los que podrás usar tipex y otros en los que no. Así que te recomiendo que, aunque no es lo frecuente, lo lleves, porque como se pueda usar te vas a arrepentir de no poder borrar. 

Te informo de una cosa: a partir de las dos horas exprimiendo el cerebro en el examen, el estómago puede empezar a rugir. Sobre todo si la prueba es escrita. Si quieres evitar esto, llévate caramelos o frutos secos para comer durante el examen. No suelen poner pegas en tenerlos sobre la mesa. 

Si eres como yo, de las que usa tapones en los oídos para estudiar, no tenerlos puestos puede incomodarte. Dependerá del tribunal el que te dejen usarlos o no. 

La hidratación es muy importante, así que lleva siempre agua. Como yo soy exagerada para todo no me suele faltar en cantidad…Siempre me pregunto: ¿será suficiente? y pienso que no. Pero luego siempre sobra. Mejor esto a que falte eso sí. 

Por otro lado, tengo que avisarte de que es posible que tu cuerpo (que se está dando cuenta de todo) te regale sensaciones y momentos fisiológicos dignos de recordar. Para todos ellos, te recomiendo localizar un baño al llegar al examen para ir antes. En caso de que tengas que salir en medio de la prueba te acompañará una persona del tribunal a la puerta del baño. Lleva muchos pañuelos. No suele haber papel y si lo hay, se gasta. 

Hay que controlar los tiempos. Y cuando hablo de esto os cuento que, una vez, me llamaron al móvil para decirme que dónde me había metido que casi me estaban llamando. Hace nada me pasó que estaba en el baño con una compañera y oímos como decían nuestro nombre. En fin. Cosas que no se olvidan. 

Y pensarás: ¿qué es esto de que me llamen?

Bueno, pues aquí aparece otra de las palabras del mundo opositor: el llamamiento,  es decir que te llaman por tu nombre y apellidos y tú pasas al aula y te identificas con tu DNI. FIN. 

Suele llevarse a cabo unos minutos antes del examen…pero no te fíes de esto porque pueden hacerlo, como una vez me pasó, media hora antes. 

Tengo entendido que si llegas tarde al llamamiento puedes pasar, si no ha empezado el examen, aún así mi consejo es que llegues con margen al lugar, en plan unos cuarenta y cinco minutos. Así localizas el aula que te han asignado, que suele estar escrita en unos folios pegados en algún corcho al pasar al centro, los baños (si es necesario) y te colocas cerca de la puerta del aula que te toque. Ahora sólo te queda esperar al llamamiento. Este momento es ideal para hablar con todo el mundo del pasillo. 

Piensa que aunque estas cosas parecen poco importantes, cuanto más relajad@ vayas y menos factores de estrés tengas antes de la prueba mejor. Lo digo por experiencia. 

Por no alargar mucho el post, otro día seguiré contando más cosas sobre oposiciones. 

Si te ha gustado déjame un comentario que me encanta leeros (mucho)

Continuará…

Ocupacreando.