Cuando el mundo dejó de abrazarse

 

Cuando el mundo dejó de abrazarse empezaron a existir las tiendas de abrazos. Las personas tenían que comprar abrazos porque todos habían olvidado qué se sentía cuando uno separaba sus dos brazos para envolver a otro ser humano y los cerraba más fuerte para sentirlo.

En el mostrador tenías abrazos de todo tipo: abrazo de madre, abrazo de padre, abrazo de sobrina, abrazo de amiga, abrazo de novio… y así hasta completar una larga lista.

Lo único que tenías que hacer era llegar a la tienda y comprar un botecito con un corcho. Cada bote tenía diferentes tamaños, porque todos sabemos que los abrazos no son iguales. Gracias a un grupo de investigación de la universidad descubrieron cómo conseguir abrazos de la misma categoría pero de diferente intensidad. No sé cómo son capaces de inventar esas cosas.

El mecanismo de uso de los botes de abrazos era muy fácil, sólo tenías que llegar a casa y sacar un corcho como si de una botella de vino se tratase y, rápidamente, respirar el olor que traía dentro.
Al hacerlo se producían miles de conexiones que atravesando tu sistema nervioso conseguían que tu cuerpo volviera a sentir lo que era un abrazo.

Los libros de historia no describen qué fue lo que pasó para la extinción de los abrazos. Pero sí cuentan que, antes de que pasara lo que pasó, había gente que no abrazaba porque se sentía incómoda. Incluso cuentan, que algunas personas eran incapaces de abrazar por vergüenza. Otras por miedo. Y lo peor, muchas de ellas, por dejadez y olvido…

Vivo en la era de la extinción de los abrazos y saber que existía gente que pudiendo abrazar, no lo hacía, me hace sentir triste porque, ahora, tengo que ir a una tienda de abrazos para poder sentir lo que son.

Es curioso como las personas valoramos todo lo que tenemos cuando lo perdemos…

Aunque ha pasado tiempo de aquella extinción yo sigo siendo optimista y esperando que algún día la humanidad pueda volver a abrazarse y las tiendas de abrazos cierren para siempre.

Sería maravilloso poder volver a abrazar. Estoy segura de que el día que esto ocurra, la humanidad saldrá a la calle y se abrazará entre sí, sin pensar en si conocen o no a las personas que abrazan en ese momento. A lo loco.
Quizá nos convertiremos en adictos al abrazo, porque éste será entonces nuestro mayor privilegio.

Mientras tanto, yo voy a comprar un par de abrazos para esta semana que luego todo son prisas.

#ocupacreando
#entiemposdecoronavirus #yomequedoencasa #elvalordelosabrazos
#soyterapeutaocupacional

 
OcupaCreando

AuthorOcupaCreando

Mi nombre es Sandra Martínez Lacoba. Soy Terapeuta Ocupacional con formación especializada en Psicomotricidad en la Escuela Internacional de Psicomotricidad. Master en Terapia Ocupacional Aplicada. Llegué a iniciar los estudios de Grado de Psicología en la UNED durante un par de años, pero lo dejé a un lado para retomarlo en otro momento de mi vida. Desde el año 2004 mi vida ha sido una mezcla de diferentes trabajos empezando en el sector privado y pasando a la Red de Hospitales y Administración Pública. He trabajado en Neurología, Geriatría, Salud Mental, Rehabilitación Física, Intervención Domiciliaria, Psicomotricidad y en Patología Infantil. Durante este tiempo he participado en la coordinación de proyectos, charlas puntuales en Universidades y Jornadas, y he publicado más de un artículo nacional. Tengo que añadir que he sido opositora en mi región durante los últimos años, hasta que en 2020 he conseguido una plaza en la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha que aún no se donde me llevará. Desde hace un tiempo me encargo de la página: www.ocupacreando.com y su página de Facebook con el mismo nombre, donde publico información relacionada con el mundo de la Terapia Ocupacional.

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