Spin-off

Salimos del año en el que nada salió como esperábamos para meternos en lo que será un spin-off del mismo desastre. Menos mal que nos sigue quedando caminar al sol como regalo del universo, cuando no hace un aire del infierno o Filomena no ataca de nuevo. Porque no me digáis que menudo inicio de año…Habrá personas que han disfrutado mucho de la nieve perenne de las aceras pero yo no puedo afirmar que haya sido una de ellas. Vamos que ni para tirar bolas, ya les dije yo a mis amigas que se fueran ellas que yo pasaba de la nieve. Lo único bueno que saqué fue un mini muñeco que hice con mi madre en el patio y nos sacó alguna que otra risa. Y es que Filomena me dio varios dolores de cabeza. Porque ver caer nieve es bonito, pero si a esto sumamos varias aventuras obligadas durante el temporal, pues se crea una extraña mezcla de emociones que te hacen dudar hasta el infinito y más allá sobre qué hacer o no hacer. En este tiempo he estado en varios lugares, así que se puede decir que no he estado en ninguno. Maleta para arriba y para abajo. Mi casa, casa del pueblo con papá, mamá y cuatro gatos adoptados y hoteles. Buena mezcla para empezar de una forma dinámica un nuevo trabajo. Y con él, nuevos retos y no pequeños, que me ha tocado ser mi propia Terapeuta Ocupacional. Y eso no se ve mucho. La famosa foto de la firma de la plaza no fue el día esperado (caos ven a mí y abrazame fuerte…) así que no pude fotografiarme con el outfit que tenía pensado (aunque mejor porque hizo un día horrible y mi cara parecía la del Joker). Todo el mundo dice que ese instante es una tontería, pero aunque fuera lo más cutre del mundo, no os podéis imaginar hasta qué punto, lo viví con de algo ilusión. Ahora soy valoradora de dependencia, no sé si va con mayúsculas o no porque es la primera vez que lo escribo. Qué raro suena cuando me preguntan y lo digo en voz alta. Como cuando hace años decía Terapeuta Ocupacional y mi lengua no sabía ni qué decía. He abandonado el uniforme blanco y me he enfundado en un abrigo impermeable al que obsesivamente le echo un spray de alcohol. He vuelto a las casas. Las casas me encantaban. Esa oscuridad lúgubre tan característica de algunas de ellas, esos escalones incomprensibles para pasar de una habitación a otra, esos cuartos de baño al final de la casa cruzando un patio y esas “adaptaciones caseras” más cercanas a la grima que a lo correcto. Maravillas de La Mancha profunda. Y el día se pasa con pequeñas grandes historias en poco tiempo, que te muestran estilos de vida tan diferentes que ayudan a abrir los ojos y ver que el mundo, señoras y señores, es otra cosa. Aunque lo de ver no se lleva muy bien, porque cada vez que pasas a una casa parece que estás en una sauna porque las gafas de protección se empañan de lo lindo. Por cierto, no les quité el precio de la patilla hasta el quinto día. Llevaré 10 gadgets diferentes para posibles acontecimientos junto a varios ajustes de aparatos por seguridad, eso sí, en una caja muy mona. Ahora da cosica ver los pueblos tan vacíos y tener que ir a gasolineras donde poder hacer una parada en el baño. Ya una se ha acostumbrado a tener siempre en mente las medidas de protección y la cabeza hace un perfecto croquis de cómo hacer las cosas. Reconozco que todo esto ha sido intenso y rozando la locura en alguna ocasión. Con eventos varios sobre acontecimientos inesperados, como el día en el que creía que mi móvil estaba cargando pero no lo estaba. Como siempre, lo mejor, para mí han sido dos cosas. Por un lado la gente que me ha ayudado de una u otra forma. Gracias, sigo teniendo fe en la humanidad (aunque a día de hoy el telediario no lo demuestre). Por otro lado, ahora que practico mucho más el Mindfulness me sorprendo de las películas que se monta mi cabeza dentro de mi propia cabeza con acontecimientos que parecen salir de una peli de Alex de la Iglesia. Por suerte, está bien poner el off y silenciar esas voces, porque, hacerme caso, de lo que piensas a lo que pasa…no sólo hay un mundo, sino que pierdes mucho tiempo de vida en pensar. Demasiado.
Supongo que a partir de ahora mi número de publicaciones caerá en picado porque llevo ya mucho tiempo con la maravillosa experiencia de llevar dos corazones dentro, fantasía en estado puro y es posible que ya no tenga muchas cosas que contar en relación a la Terapia Ocupacional. O quizá sí, porque a saber por dónde me sale esta cabeza que tengo.
Saludos desde ocupacreando.
OcupaCreando

AuthorOcupaCreando

Mi nombre es Sandra Martínez Lacoba. Soy Terapeuta Ocupacional con formación especializada en Psicomotricidad en la Escuela Internacional de Psicomotricidad. Master en Terapia Ocupacional Aplicada. Llegué a iniciar los estudios de Grado de Psicología en la UNED durante un par de años, pero lo dejé a un lado para retomarlo en otro momento de mi vida. Desde el año 2004 mi vida ha sido una mezcla de diferentes trabajos empezando en el sector privado y pasando a la Red de Hospitales y Administración Pública. He trabajado en Neurología, Geriatría, Salud Mental, Rehabilitación Física, Intervención Domiciliaria, Psicomotricidad y en Patología Infantil. Durante este tiempo he participado en la coordinación de proyectos, charlas puntuales en Universidades y Jornadas, y he publicado más de un artículo nacional. Tengo que añadir que he sido opositora en mi región durante los últimos años, hasta que en diciembre 2020 he conseguido firmar una plaza en la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha desde el turno libre de la diplomatura de Terapia Ocupacional y ahora soy Técnica Valoradora de Dependencia. Desde hace un tiempo me encargo de la página: www.ocupacreando.com y su página de Facebook con el mismo nombre, donde publico información relacionada con el mundo de la Terapia Ocupacional.

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