Mi bebé, mi parto y yo

 

Han pasado unos días desde que rompí aguas veinte minutos después de bailar la canción “Freed from desire” (hasta tengo un vídeo del momento).
Así fue como mi hijo y yo nos pegábamos el último baile como quien sabe que se acaba la noche y quiere despedirse a lo grande. No fue como en las pelis que la gente sale corriendo, nos quedamos en casa unas horas y cuando llegué al hospi ya estaba el tema cuatro o cinco centímetros avanzado. Fantasia. Desde ese día mis partes bajas han montado una Rave y creo que no tiene fin.
Y sí, por fuera estoy igual, pero por dentro…hay sitios que ni sabía que existían. Aunque no he tenido tiempo ni de pensarlo. Mi nuevo rol se ha apoderado de mi. Ahora es complicado hasta ducharse, pero tranquilidad que me sigo echando mi antiojeras a diario. Por cierto, me duró todo el parto y eso que llevaba mascarilla.
El tema parir me pareció una experiencia brutal. Me sentí una mujer fuerte dando paso a un ser creado dentro de mi. Sentí cada contraccion y cada empujón como si algo se rompiera dentro. Porque se siente así, como algo que va de-sen-ca-ján-do-se y bajando poco a poco. Fui testigo de cómo mi cuerpo entró en una especie de trance animal y dio paso a posturas, ruidos y fluidos (suena regular, pero es así) que ni en un documental de Félix Rodríguez de la Fuente. A nivel de ergonomía e higiene postural la situación era más bien penosa y, desde fuera, supongo que todo se vería más como la película de “El renacido” que como yo lo viví. Fueron doce horas que para mí no lo parecían donde mi cabeza sólo oia voces de ánimo de vez en cuando y sentía unas manos conocidas que apretaba intensamente confiando en que la fuerza se transmitíría a través de la piel.
Mientras tanto mi cabeza, entrenada en meditaciones, se debatía entre respirar, relajar el cuerpo y no hacer caso de los pensamientos que me decían por qué leches no te has puesto la epidural. El camino andando hasta la sala donde das los últimos empujones tuvo que parecer un desfile en plan “walking dead” donde yo era la estrella invitada sin ser consciente de ello.
Y así nació Leo. Con el apoyo final de una ventosa tras un gemido que dio paso a un único grito y muchos espectadores alrededor que querían ver un parto sin anestesia.
Y tras esto, apareció una calma desconocida para mi…(bombazo de oxitocina, por favor qué maravilla). Mi pareja me decía que todo el dolor ya había acabado, pero ahí fue cuando mi cerebro me dijo adiós y dio paso a uno nuevo porque mi dolor daba igual, yo sólo pensaba en lo que acababa de salir de mi y no paraba de buscarlo hasta que me lo colocaron encima.
Le di la bienvenida al mundo diciéndole unas palabras, mientras los que me gritaban “vamos campeona” derramaban alguna lagrimilla que otra. Alguien me dijo que fue un parto difícil pero bonito y que partos así, le recordaban el valor de su profesión.
Con este subidón hormonal, pasé una noche en vela mirando lo que tenía entre mis brazos sintiéndome la persona más poderosa del mundo. Una auténtica leona. Se puede parir. Todas estamos preparadas para hacerlo.
Y después de toda esta movilización resulta que la cosa no acaba…empieza.
Hola, bienvenida al postparto donde los días se fusionan, tu cabeza se convertirá en tu mayor enemiga y estarás sin dormir nada varios días seguidos.
Por cierto, spoiler, vas a llorar de alegría y felicidad pero también de dudas y de indecisión.
Siento decir que no hay temario para preparar la oposición de maternidad…
Ya me dijeron que parir era lo de menos.
Pero eso lo dejo para otro post donde os contaré mi postparto y lo que considero está siento mi verdadero *parto” la lucha por mantener mi lactancia.

NOTA: puedo poner imágenes reales de esto pero podría herir la sensibilidad de algun@s. Y hacer un dibujo es inviable así que subo la foto de mis pies favoritos.

OcupaCreando

AuthorOcupaCreando

Mi nombre es Sandra Martínez Lacoba. Soy Terapeuta Ocupacional con formación especializada en Psicomotricidad en la Escuela Internacional de Psicomotricidad. Master en Terapia Ocupacional Aplicada. Llegué a iniciar los estudios de Grado de Psicología en la UNED durante un par de años, pero lo dejé a un lado para retomarlo en otro momento de mi vida. Desde el año 2004 mi vida ha sido una mezcla de diferentes trabajos empezando en el sector privado y pasando a la Red de Hospitales y Administración Pública. He trabajado en Neurología, Geriatría, Salud Mental, Rehabilitación Física, Intervención Domiciliaria, Psicomotricidad y en Patología Infantil. Durante este tiempo he participado en la coordinación de proyectos, charlas puntuales en Universidades y Jornadas, y he publicado más de un artículo nacional. Tengo que añadir que he sido opositora en mi región durante los últimos años, hasta que en diciembre 2020 he conseguido firmar una plaza en la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha desde el turno libre de la diplomatura de Terapia Ocupacional y ahora soy Técnica Valoradora de Dependencia. Desde hace un tiempo me encargo de la página: www.ocupacreando.com y su página de Facebook con el mismo nombre, donde publico información relacionada con el mundo de la Terapia Ocupacional.

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