Volar

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Si alguien se dedicara a observar el día a día de los terapeutas ocupacionales seguro acabaría la semana diciéndote que “vales para todo”.
Más de diez personas que han pasado por mi vida me han dicho eso, pero no es verdad. Hay muchas cosas que no se hacer.
Supongo que cada terapeuta enfoca la terapia de una forma porque al final mezclamos un poquito de nosotros mismos en lo que hacemos.
Lo que sí es verdad es que me puedes ver con un delantal para hacer un taller de cocina, con un chándal para hacer psicomotricidad, con las manos llenas de pintura porque acabo de salir del creativo, las zapas llenas de barro porque he ido a ver el huerto, el pelo mojado porque volvemos de la piscina, arreglada y con un bonobús en la mano porque nos vamos de ocio al centro, con un monedero porque nos vamos de compras o en uniforme porque tenemos lectura o actualidad.

A veces lo pienso y me digo: “Es que no paramos…”

Y así, entre outfits, programas, reuniones, valoraciones e informes…pasa el tiempo.

Y cada vez más cosas y cada vez más experiencias y cada vez más personas que se añaden a una lista que ya ha conseguido llegar al techo.

Y pasa la vida y te das cuenta de que la estás viviendo más intensamente al intentar explicarle a tantas personas cómo pueden aprender a volar.

Humanizar es obligatorio

Me sigo quedando asombrada con los planes de humanización. Estas son las 10 reglas básicas del trato hacia pacientes, PARA QUE NO SE OS OLVIDEN…

– Mirar al paciente y llamarle por su nombre.
– Presentarse.
– Tener en cuenta sus necesidades y las de los familiares.
– Informarles de su proceso.
– Tener en cuenta su opinión.
– Respetar su intimidad y confidencialidad.
– No juzgarle.
– Acompañarle.
– Buscar sus necesidades.
– Cuidar la dignidad como persona humana del enfermo.

Es evidente que hemos llegado a un punto en el que se ha tenido que revisar lo más básico y meterlo en un frasco con un bonito nombre para conseguir llamar la atención de más de un@ que se había despistado. Y es una pena. Porque estas cosas no estaban en los libros de la carrera pero nacen del sentido común.

Por suerte, me siento muy orgullosa de no haber necesitado ninguna lista para llamar a alguien por su nombre, mirarle a la cara, informarle de su proceso, tener en cuenta su opinión, respetar su intimidad, no juzgarle, acompañarle, buscar sus necesidades y cuidar su dignidad como persona humana.

Humanizar no es ni una opción ni una moda, es una obligación.

Lo más sencillo

Uno no nace teniendo todas las respuestas. Las historias personales acaban siendo como las ramas de los árboles. Podemos intuir por dónde van a brotar pero quién nos dice que no nos podamos equivocar.

Lo más difícil es llegar a reconocer que existen situaciones en las que no sabes qué hacer ni qué contestar. Porque, bienvenidos al mundo real, las hay.

Y es que trabajamos con personas y, por desgracia, no tenemos botones mágicos solucionadores de problemas.

He aprendido que en las situaciones más difíciles lo más sencillo es lo que funciona. El cariño, los mensajes cortos, mirar a los ojos y escuchar.54277845_1013848378820274_3560901619258228736_n