Expectativas

Sobre expectativas todos sabemos mucho…

Mi primer saludo al sol de yoga parecía más una película protagonizada por un robot haciendo la cucaracha.

Por no hablar de la primera vez que me subí a una heliptica en el gym…mi postura no tenía nada que ver con lo que imaginaba que estaba pasando.

Llamadme soñadora pero cómo nos vamos a olvidar cuando cogemos un trozo de barro de aquella mítica imagen de “Ghost” en la que el barro parecía fusionarse con las manos de aquella forma tan elegante.

Estamos llenos de expectativas para golpearnos con algunas decepciones.

Las expectativas quedan bonitas en la cabeza y, quizá, sin ellas, no nos atreveríamos a hacer la mayoría de las cosas que experimentamos.

No dejes de soñar aunque la realidad, a veces, sea menos bonita de lo que te gustaría.

El camino es muy largo para rendirse.

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Regalar ilusión

Que la vida se mida en sueños es tarea difícil para muchas personas.
Recuerdo muy bien aquella sensación de que vinieran los Reyes Magos en casa. Familia. Chocolate. Roscón. Unos golpes. Y sorpresas…Esa magia creaba un perfume de ilusión que te movilizaba de arriba a abajo durante horas.
Creer en algo era bonito.

Quizá por eso tenemos la obligación de ayudar a las personas a creer en ellas mismas de la forma que sea.

Una vez alguien me dijo que era como Dalí. Y os aseguro que tiene un potencial tremendo cuando coge un carboncillo. Me gustó la cara de ilusión que puso cuando participó en un concurso de pintura. Ese brillo en los ojos y ese discurso motivado no aparece de la nada…
Movilizamos emociones. Creamos sueños en personas que lo tienen más difícil.

No os olvidéis de la misión de este año: volver a ilusionar a muchas personas.

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