Historias de vida, historias de Terapeutas Ocupacionales

san-to¿Quiénes de vosotras y vosotros no las tenéis?

Ese niño encantador que te miraba tan contento por haber ganado una «carrera de cucharas».

Esa señora que, con una sonrisa, sacaba fuerzas de donde fuera para sacarte aquellas fotos en blanco y negro de su familia del mueble más alto del salón.

Esa chica a la que conseguiste sacar de casa después de tanto tiempo sin salir.

Ese chico que fue capaz de vivir en un piso a pesar de sus dificultades.

Esa mujer que te repetía cada día lo importante que era tu apoyo para continuar.

La cara de aquel chico cuando, por fin, pudo coger el vaso.

La expresión de aquella hija cuando vio a su padre levantarse sólo de la cama.

Esas personas que, sin quererlo, te hacían brillar más.

Historias de vida.

Historias de Terapeutas Ocupacionales.

El día que abandoné la mesa camilla…

oscuroRecuerdo que aquel día supuso para mi un antes y un después en mi recorrido profesional. 

Durante aquellos años de estudio siempre nos señalaron la importancia de trabajar los componentes de desempeño ocupacional para repercutir en las áreas ocupacionales.

Seguro que todo esto os suena mucho…

Durante unos años de mi trayectoria tuve la oportunidad de trabajar en domicilios. Valoraba cada caso, concretando qué dificultades presentaban a la hora de desenvolverse y me dedicaba a intervenir con actividades que se acercaran al objetivo o, al menos, eso pensaba yo.

Enseñaba los números a personas que no sabían marcar un teléfono, abría libros de fotografías para recordar nombres de familiares, trabajaba la fuerza de aquellas manos que necesitaban mejorar sus habilidades, cogía el ábaco para mejorar el desempeño de las pinzas, proponía actividades creativas de pintura adaptada para mayores, enseñaba a firmar, desabrochaba botones, dictaba recetas de cocina para que no se olvidaran, encajaba mosaicos, desatornillaba tornillos, entrenaba destrezas con una cuchara y una pelota, apilaba objetos, motivaba para lograr la confección de una manta o la pintura de un cuadro, llenaba una carpeta de trabajos para establecer rutinas y un sin fin de actividades más.

Todas tenían en común una cosa: la mesa camilla.

Esa mesa redonda con faldas gruesas que tanto abrigaba en invierno, dónde una persona, a tu lado, seguía las oportunidades que le ofrecías y exploraba su capacidad.

riegoPero al tiempo de trabajar estas cosas, me di cuenta de mi error: la virtud no estaba sobre esa mesa camilla, sino alrededor.

Empecé a descubrir oportunidades por todos los rincones de la casa: una simple visita por las estancias para alguien que empieza a olvidar dónde está la cocina, pegar unas fotografías de alimentos en los muebles, ordenar un armario, estar con alguien mientras se viste y apoyarlo diciendo qué mano tiene que meter primero, colocar un frigorífico caótico, cocinar un hervido en la cocina, regar las plantas del patio, estar al lado en el momento del afeitado, adaptar una ducha, entrenar la transferencia de la cama a una silla con y sin andador, andar en la cochera, subir y bajar escaleras, enseñar cómo alguien se puede girar en la cama y, sobre todo, salir a la calle, porque abría aquella puerta que para muchos era como una reja infranqueable y me colocaba en el otro lado diciendo : «Hoy vamos a compra el pan» «hoy vamos a la farmacia», incluso en alguna ocasión «hoy vamos a ver a tu vecina».

Y es que el día que dejé de lado aquella mesa y me centré en todo lo demás encontré el verdadero significado de la terapia ocupacional: la funcionalidad. Porque no hay mayor gratificación para una persona que volver a dominar su entorno otra vez y recuperar un trocito de lo que ha sido.

Y es que la virtud del terapeuta está en ver más allá de los componentes de la actividad y de una mesa camilla.

La virtud está en intentar crear oportunidades en el entorno, recuperar actividades, recuperar vida, recuperar rutinas y acercarnos lo máximo posible al verdadero YO de la persona con la que estemos trabajando.

8 CONSEJOS DE OCUPACREANDO PARA TU PRIMER DÍA DE TRABAJO

Quiero dedicar estas líneas a tod@s l@s estudiantes de Terapia Ocupacional del mundo, sobre todo a los que están en el último año de carrera.

Como sabes, en nuestro último año de formación (o etapa de maduración pre-profesional, por decirlo de alguna forma) recopilas en tu cabeza tanta información y conceptos raros en forma de tela de araña con pocas conexiones que te hacen dudar de lo que realmente sabes. No es raro que aparecezcan las dudas sobre nuestra identidad como terapeutas y el miedo al primer trabajo

miedo


¿ SÓLA/O FRENTE AL PELIGRO? BIENVENIDA/O AL MUNDO LABORAL…

Pero, llega el día…y allí estás tú, con tu sonrisa de oreja a oreja, conociendo a tus nuevos compañeros de trabajo en tu primera reunión de equipo( que no te va a caracterizar por ser el alma de la fiesta…). 

Al salir de la reunión irás encontrando por los pasillos a las personas que intentarás ayudar en los próximos días, meses, semanas e, incluso, años de su vida (y de la tuya). Muy difícil aprender los nombres de todos ese día, aunque con los años de experiencia, desarrollarás una habilidad nueva para poder hacerlo y te convertirás en una máquina para relacionar nombres con caras.

Tengo la buena suerte (o la mala, según se mire) de haber cambiado de trabajo varias veces en mi vida, y el primer consejo que os doy al llegar a un equipo de trabajo es el siguiente:

«Es mejor entrar como el agua, que como una piedra»

piedra-en-el-aguaPuede que exista gente que no piense así, pero mi experiencia personal me dice que es mejor adaptarte primero al medio y, como el agua, poco a poco, hacer un cambio en algo que no te guste, antes que llegar el primer día, como una roca, y empezar a opinar a diestro y siniestro sobre el mal funcionamiento de las cosas e intentar imponer tu criterio frente a la decisión tomada por el equipo antes de que tú llegaras.

Ten paciencia…las cosas pueden cambiar, pero lleva su tiempo, y si, te mueves como el agua, poco a poco, tu trabajo calará a los demás.

Si tomas la decisión de empezar como una roca, con muchas normas, muy difícil de moldear y rígida ante las opciones, es más difícil que llegues a tener un buen clima inicial en el trabajo (cosa que os aseguro es muy necesaria para poder estar bien).

¿POR DÓNDE EMPIEZO? ESTO NO ME LO EXPLICARON EN LA CARRERA…

Dependiendo del lugar donde trabajes las mañanas de un terapeuta ocupacional se pueden organizar en diferentes bloques, los más generales son:

  1. Programas terapéuticos grupales.
  2. Reuniones de equipo e intercambio de información.
  3. Intervenciones individuales.
  4. Valoraciones individuales.
  5. Preparación de las actividades de los programas.
  6. Papeleos y redacción de informes y altas.
  7. Observaciones de la evolución de las intervenciones.

Mi segundo consejo es:

«Si sustituyes y no tienes mucha experiencia, empieza haciendo lo que ya estaba haciéndose»

De esta forma podrás empezar a conocer a las personas sobre las que vas a intervenir. Ya tendrás tiempo para hacer los cambios que quieras en la dinámica diaria.

Mi tercer consejo es:

«Lee y devora información»

Hazlo con todo lo que tengas a tu disposición en archivos y ordenador:imagen-blanco-y-negro-de-vidrios-en-un-libro-49184773

  • Historias clínicas.
  • Programas anteriores.
  • Normativa del centro.
  • Carpetas de actividades.

Mi cuarto consejo es:

«Dedica unas horas para actualizarte… en casa»

Se que muchos diréis que no es justo, pero bastante tienes con conocer a tus nuevos pacientes, usuarios o clientes. Dedica la parte más técnica para estudiarla en casa:

  • Tipos de patologías sobre las que tienes que intervenir.
  • Marcos de referencia y modelos propios que se pueden usar.
  • Técnicas específicas
  • Consejos para familiares

ES LA HORA DEL GRUPO Y LA/EL TERAPEUTA SOY YO

No os sorprendáis si os digo que hay trabajos en los que pasas directamente de la reunión a un grupo. Un grupo formado por personas que no conoces de nada. Y aquí llega el quinto consejo:

«Para empezar …¡dinámica grupal!

Tienes que intentar hacer algo sencillo que te muestre, en lineas generales, el nivel del grupo en poco tiempo. como:

  • Háblame de la persona que tienes a tu derecha. 
  • Dí cosas buenas de la persona que tienes enfrente. 
  • Cuéntame en qué trabajas.
  • ¿Cuál es tu comida favorita?

Intenta memorizar la información, o apúntala en un papel. Cuando acabes de preguntar, recuerda algunas cosas y que adivinen quién lo ha dicho: ¿Os acordáis de a quién le gustaba la paella?

Junta esta información de tu primer día con la lectura de cada historia clínica y hazte una idea del nivel de cada uno para poder preparar actividades adaptadas dependiendo del programa que toque.

Tranquilo, si te equivocas y alguien tiene un nivel más alto del que esperabas, con él no te volverá a pasar.

ES LA HORA DE LA TERAPIA INDIVIDUAL…Y LA/EL TERAPEUTA SOY YO…

  • Cuando llevas a cabo sustituciones es frecuente encontrarte con intervenciones ya iniciadas, por lo que mi sexto consejo es:

«Pregunta a la persona que vas a tratar, qué era lo que trabaja antes y para qué»

img1455127332569Parece obvio, así que empieza por ahí…además esta pregunta es una fuente impresionante de información sobre las expectativas que tiene la persona sobre la terapia.

  • Cuando entras en servicios que no contaban con terapeuta anteriormente, te tocará valorar a ti…y empezar a intervenir (dedicaremos otra entrada a estos aspectos).

Mi séptimo consejo respecto a este tema es:

«Antes de valorar y evaluar..lee la historia clínica y pregunta a tus compis«

Recopila toda esta información y lleva a cabo una entrevista. Intenta usar escalas estandarizadas para poder medir los cambios.

PARA TERMINAR MI ÚLTIMO CONSEJO…

Después de todo lo dicho en líneas anteriores os podéis hacer una idea de lo que es un primer día de trabajo. Y mi octavo consejo dice:

Paciencia…,después del caos del primer día,  todos los días serán mejor…

Y entonces es cuando te das cuenta que el miedo, no era miedo, era vértigo y que empezar algo nuevo es maravilloso aunque asuste. 

Y es hora de hacer cosas nuevas,  incluir nuevos programas, de trabajar con tus objetivos a nivel individual, de ver la evolución en el desempeño de actividades, de adaptar objetos, de hacer férulas… de ser un Terapeuta Ocupacional

Entonces todo lo que veías en libros tiene su explicación y esa tela de araña empieza a tener conexiones más claras.