Emociones de T.O.

Me sigo sorprendiendo de la cantidad de emociones que se pueden experimentar durante una sola mañana siendo Terapeuta Ocupacional.
La decepción, cuando descubres que alguien en quien confiaste te ha engañado.
La sorpresa, cuando una persona que nunca ha sido cariñosa te da un abrazo inesperado.
La alegría cuando dos personas te cogen de la cintura y se ponen a bailar contigo con toda confianza o alguien ha mejorado.
El asombro, cuando esperabas tener algún percance con alguien y te regala un comportamiento estupendo. La desconfianza, cuando alguien te dice que va a hacer una cosa, pero no dejas de mirar por si hace otra.
La admiración, cuando ves que alguien está superando sus miedos.
El nerviosismo, cuando te pones a contar y te falta gente o llegas tarde a un grupo o reunión.
La preocupación cuando algo no está saliendo como te gustaría.
La tranquilidad cuando, de repente, todo fluye.
Si lo piensas, trabajamos como si una montaña rusa manejara nuestras emociones a su antojo.
Tú, como yo, sabes que los días grises existen. Es bueno romperse de vez en cuando para reflexionar.
Qué magia tiene la Terapia Ocupacional que nos guía como un faro e intensifica nuestra vida sin darnos cuenta.
Y, así, una vive más intenso. Más presente.
Más consciente.
Más viva. ❤️

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MOTIVACIÓN DE T.O.

Pienso en lo diferente que es el estado de mi cuerpo cuando salgo de casa bajando las escaleras y cuando llego subiéndolas.
Porque el cuerpo pesa quizá un poquito más.
Reconozco que hay días que me da miedo pensar que dejo una parte muy grande de mi en un lugar que quizá no sea mi lugar.
“Llegará el día en el no te impliques tanto”, me han dicho tantas y tantas veces…
Y busco dar forma a esa frase en el laberinto de mi mente, pero acabo abriendo puertas que al final, sólo me alejan más de ella.
Es posible que algún día encuentre un disfraz en el que esconderme para empezar a no sentir.
Pero ese día, no llega.
Y, mientras tanto sigo sintiendo una explosión de motivación con ideas, proyectos, técnicas objetivos y actividades que revolucionan mi mente cada día con el ánimo de creer que esa energía puede contagiar a muchas personas.
A día de hoy, os aseguro que no he conseguido que todo me de igual.
Hay días que llego agotada de tanto pensar y pensar.
Y me pregunto si ha merecido la pena.
Pero en el fondo, sé con certeza que sí.❤️

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Lágrimas de T.O.

 

Pues sí, se llora.
Se llora por pensar que las cosas deberían ser de otra forma pero no se puede hacer nada.
Se llora por impotencia.
Se llora después de situaciones incómodas que te han hecho sentir poco valorada.
Se llora por frustración.
Se llora tras intentos de diálogos que se quedan en nada.
Se llora por injusticias que saltan a la vista de todos.
Se llora por respeto cuando conoces vidas tan difíciles que duele oírlas.
Se llora por personas que no ven las cosas como tú y no sabes por qué.
Se llora por admiración cuando alguien lucha y supera sus circunstancias con una sonrisa en la cara.
Se llora por despedirte de lugares y personas que te calaron hondo.
Se llora por soledad. Por incertidumbre.
Se llora por despedirte de personas que se han ido de este mundo y te dieron grandes lecciones.
Se llora al ver que las cosas, por fin, han cambiado.
Se llora por ver sufrir a alguien.
Se llora al ver que alguien lo ha conseguido.
Se llora a solas o en refugios de personas que te entienden.
Se llora en los baños, en los despachos, en casa.
Y es así como todo se coloca.
Y, poco a poco, las lágrimas tienen menos cabida.
Y no es que sientas menos. Es que has sentido mucho.
Y estás tranquila porque ya no intentas convencer ni demostrar.
Y, por fin, te sientes libre.
Y crees tanto en lo que haces que sabes que nada ni nadie apagará tu luz.
Y recoges tus viejas lagrimas para leer lo que tenían escrito.
Y, sólo así, te das cuenta de lo mucho que has aprendido. ♥️

Lo imprescindible para tu bebé en esta etapa es:
💛La cara de su mamá
💛El olor de su mamá.
💛La voz de su mamá.
No es necesario mucho más pero, a continuación, te escribo varias cosas que me han servido de mucho:
🔵MUY IMPORTANTE‼️Ponerlo boca abajo: es la mejor actividad que puede hacer tu bebé. Al principio muy poco tiempo y, conforme vaya tolerando la postura, ir aumentándolo. Verás que en unos meses estarás comprando otra alfombra de juego o colchoneta porque la primera se quedó pequeña. Deja que tu bebé se mueva libremente y disfruta mirándolo.
🔵Palo de lluvia: estimula a nivel auditivo y visual al bebé captando su atención de una forma mágica. Aunque empezó en casa, acabó en el coche, porque descubrimos que servía para evitar el llanto.
🔵 Láminas y juguetes en blanco y negro: es importante que se coloquen en un lado o en otro, no en el centro justo encima del bebé. Podemos colocar el bebé en el suelo y estimularlo usando la cara de mama primero y luego alguna lámina en blanco y negro.
🔵Las cintas de arco iris tipo warhol nos ofrecen muchos colores y movimiento.
🔵Sonajeros para hacer ruidos a su alrededor que harán que mueva su cabeza.
🔵Mucho ruido blanco, hay peluches con varios sonidos y canciones.
🔵Salir a la naturaleza para:
🌿Ver las hojas de los árboles moverse.
🌿 Sentir el aire en la cara.
🌿 Oler plantas aromáticas.
🔵Más adelante➡️ pelota tipo Montessori con fácil agarre.
🔵Más adelante➡️ sonajero adaptado para que pueda manipularlo sin hacerse daño al moverlo.
Y por supuesto mucho de esto:
✔️Piel con piel
✔️Porteo.
✔️Sonreirle.
✔️Hablarle para explicarle qué vamos a hacerle.
✔️Cantar.
✔️Abrazarlo mucho.
✔️Masajes y presiones en cada zona de su cuerpo.
✔️Mecerlo y moverlo en diferentes posturas.
✔️ Regular el nivel de estimulación sensorial día/noche.
Ten cuidado y NO:
✖️Intentes sentarlo con cojines.
✖️Ofrecezcas los objetos directamente en la línea media, es mejor enseñárselos a los lados.
✖️Sacudas al bebé bruscamente, puede ser peligroso.
Recuerda que:
♥️Lo estás haciendo genial y no hay mejor madre para tu bebé que tú.

El tacto es el primer sentido que se desarrolla. El bebé necesita que alguien de fuera le aporte la sensación de los límites de cuerpo para ir dibujando poco a poco la forma que tiene en su cerebro y, de esta forma, moverse mejor. Y no hay mejor manera para ello que abrazar y tocar.
Para ello es importante:
🔵Mantener contacto piel con piel todo el tiempo que se pueda.
🔵Llevar a cabo masajes.
🔵Tocar cada parte de su cuerpo insistiendo, sobre todo en cara, manos y pies, incluso dedo por dedo, con ligeras presiones de nuestras manos.
🔵Abrazarlo, envolviéndolo en nuestros brazos en diferentes posturas y con diferentes niveles de intensidad.
🔵Dar toque ligeros con diferentes ritmos en zonas del cuerpo como la espalda.
🔵Portear al bebé.
🔵Utilizar momentos como el baño para que su piel entre en contacto con agua, toallas, cremas…
Los estudios científicos nos demuestran que:
💛Abrazar vuelve a tu niño más inteligente. Así, como lo oyes. Los estudios muestran que niños en orfanatos donde raras veces los abrazaban tienen severos déficits cognitivos.
💛Desencadena la liberación de oxitocina que estimula hormonas de crecimiento especiales, por lo que ayuda al desarrollo físico desde temprana edad. 
💛Ayudan al desarrollo emocional.
💛Reducen los niveles de hormonas del estrés, que según estudios, son negativos para la vida adulta y ayuda a los niños a fortalecer su resiliencia.
💛Aunque el contacto con la madre es más efectivo para disminuir el dolor, el contacto físico de otros cuidadores o del padre tienen los mismos beneficios que el de la madre.
Así que:
✖️No es bueno que esté tanto en brazos.
➡️Cuánto más aferencias sensoriales aportemos a nuestro bebé, más oportunidades de que se cumplan todos los beneficios que hemos descrito anteriormente.
A parte podemos decir que:
♥️Nos hace sentir muy bien.
♥️Ayuda a integrar una mejor imagen corporal.
Crear un vínculo con tu bebé a través del tacto es algo que, como hemos visto, le ofrece muchas ventajas, además de la sensación de seguridad y protección.
Y, ¿existe algún regalo mejor que un lugar de calma? Yo creo que no.

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Algunas de vosotras al ver mis fotos me habéis preguntado por el porteo.

Parece que en la actualidad se está empezando a volver a considerar llevar a nuestro bebé pegado al cuerpo. Y digo volver porque no hay que mirar muy lejos para imaginarnos la típica foto en blanco y negro de aquella mujer cargando a su bebé antes de que aparecieran los carritos.

A nivel científico existen conclusiones interesantes respecto a su uso, entre ellas:

💛 Promueve el apego seguro.
💛 El bebé llora menos.
💛 Ayuda a que el bebé se desarrolle física y saludablemente.
💛 Hace que las madres sean más receptivas respecto al bebé.
💛 Calma al bebé cuando está angustiado.
💛 Fomenta el bienestar y la relajación de la madre y el bebé.
💛 El bebé está menos irritable.
💛 Satisface la necesidad del bebé de ir cerca de su madre
💛 El tacto y el movimiento calman al bebé.
💛 Cansa menos que llevar al bebé en brazos.

A parte de todas estas conclusiones basadas en estudios puedo añadir que:

🔵El porteo te permite participar en tus ocupaciones más fácilmente. No os imagináis la cantidad de cosas que se pueden hacer con un bebé porteado. Algunas me las reservo pero tengo fotos de ellas para enseñarlas algún día.
🔵Si tu bebé no es de los que se duermen fácilmente, te facilita dormirlo. Por un lado, puedes estar el tiempo que necesite tu bebé sin cansarte, ya que el uso de un porteo adecuado hace que no notes tanto el peso como con los brazos. También puedes regular el nivel de estimulación cubriendo a tu bebé con el tapasol.
🔵Si tu bebé llora en la cuna, puedes portearlo mientras duerme y estar muy tranquila de que no se va a despertar.

Para más información os aconsejo leer:

Fuente: https://www.crianzanatural.com/documentos/Porteo-23-beneficios-respaldados-ciencia_art421

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Descubrir el mundo

 

Aunque no tengo muchas cosas que contar de mi trabajo, en relación a mi vida las cosas han cambiado bastante. Y es que ahora tengo un trocito de mí sumergido en un proyecto espectacular: descubrir el mundo.
Si no fuera porque nuestros cuerpos se han imantado a un nivel desconocido para mi, seguiría sin creer que esta personita ha salido de mis entrañas.
Está claro que mi afición por los juguetes, las rutinas, el porteo ergonómico y jugar encima de una colchoneta en el suelo han nacido de mi cerebro de terapeuta.
Me estoy volviendo adicta a la serie: “Primeras veces”. Y es que es una pena, porque pasa como con las series de los 90: no repiten capítulos. Así que, hay que estar muy atenta por si te pierdes algo.
Me emociona ser testigo de como nuestro cuerpo empieza a explorar el mundo de una forma tan…presente. Envidio ese estado del ser…tan puro, en el que lo único que importa es el momento que se está viviendo sin más. ¿Cuándo nos olvidamos de esto?
Es bonito acompañar en este proceso, porque creo que una necesita hacerse una idea de dónde venimos. Aunque sigo pensando que la maternidad es una elección y, aunque es muy enriquecedora, es una experiencia más que la vida nos ofrece de entre las miles de cosas que hay para disfrutar.
Entre elecciones me paso yo un rato por las mañanas para pensar qué outfit es el adecuado para que mi bebe y yo nos vayamos de “brunch” (el almuerzo de toda la vida) con mis amigas o de “recaos” (¿tendrá frío? ¿calor?), por no hablar de mi nueva incapacidad para hacer las maletas en menos de tres horas (literales) que sumadas a la hipotética situación de “si no te surge ningún percance” hacen que puedas salir a tu destino en otra hora más. Y cada finde vuelta a empezar.
Creo que voy a patentar un nuevo deporte que consiste en portear y andar por casa a la vez. Aún no tengo nombre pero equivale a una sesión de gym, os lo aseguro.
Es posible que ahora tarde unos minutos más en el baño, para quien no lo sepa, es un buen escondite. A veces en vez de cenar parece que estoy jugando al juego de las sillas. Ducharse se ha convertido en un privilegio. No sé en qué día vivo desde hace meses. Y aunque intento que haya algo de estructura, mi vida me recuerda más a un conglomerado de momentos pegados sin forma en un papel. Eso sí, lleno de emociones bonitas.
El orden se ha esfumado. Y el tiempo también.
Pero a cambio he recuperado todos los besos perdidos en la pandemia y he descubierto la forma más bonita de empezar el dia. Porque os aseguro que no hay nada en el mundo que supere lo que siento cuando al despertar giro la cabeza y veo esa sonrisa.

Postparto: lo que no te cuentan…

Me he dado cuenta de que la gente suele hablar de su parto, pero no de su postparto y menos de su lactancia.

La verdad que reconstruir los recuerdos de estas primeras semanas sigue siendo imposible.
Ya es oficial, mi memoria ha muerto. Mi mente se ha convertido en una especie de mar gelatinoso donde intento nadar y no puedo.
Mi pequeño sigue estando pegado a mi piel, aunque ahora del otro lado y se ha convertido en un añadido de mi cuerpo en posición riñorera o fetal según le apetezca. A nivel emocional nos hemos fusionado y ahora lo que él siente, lo siento yo. Las tareas se reducen a unas cinco cosas básicas relacionadas con la supervivencia más cercana. Porque eso es lo único importante: sobrevivir. Así que…me he desconectado de mi misma para conectarme con un cordón invisible a un bebé que dicen que ha salido de dentro de mi (¿en serio?)
Os aseguro que nunca (nunca) nadie me ha mirado como me mira él. Pegada a él he descubierto mi olor favorito. También que hay sonidos que duelen.
El postparto no es fácil. Esta etapa no tiene un tiempo claramente definido. Para mí fueron dieciocho días. En ellos tuve que derribar muchos muros mentales que me había estado construyendo ¡sin yo saberlo! e intentar construir otros nuevos. Os advierto que, a pesar de mi estado de felicidad, sigo en proceso de construcción. Y creo que esto ya es así para siempre. Mi mayor, digamos “aprendizaje”, ha sido intentar entender que aunque una quiera, a veces no se puede.
He experimentado con plenitud lo maravilloso que fue mi primer paseo, la primera mirada, la primera sonrisa y podría no acabar nunca con primeras veces.
Podría hablar de un postparto con dolores, hormonas, sueño, desconocimiento…pero eso me daba igual…lo duro fue la lactancia. Esa actividad tan natural e instintiva sobre la que me empollé varios manuales y cursos y estaba convencida de poder porque “si quieres puedes” y
,si no, “es porque no lo has intentado lo suficiente o eres muy cómoda”. Me encantó colocar a mi niño en la postura correcta (hiperestudiada) y ver cómo se cogía a mi pecho…horas y horas. Los días pasaron a ser uno largo donde no había momento de dormir, pero os aseguro que no lo necesitaba. Hasta que la báscula del pediatra empezó de decirme que algo no iba bien. ¿Cómo era posible? No te obsesiones, pensé. Yo sabía que había que hacer, un poco de leche de fórmula pero de forma que no interfiriera con el pecho, así que me lié con registros de tomas y varios aparatos y técnicas que, por supuesto, no tuvieran nada que ver con un biberón (palabra que no quería ni escuchar). Las que habéis pasado por esto ya sabéis: que si dedo-jeringa, que si relactador, sacaleches, pezoneras…y paciencia, porque mi lucha no podía caer.
Entre tanto controles de peso día sí y día no, valoración orofacial del bebe, asesoramiento en casa y online de una chica encantadora que comprobara que todo estaba bien y escuchar muchos audios con experiencias personales de mujeres-amigas en su lactancia.
Descubrimos que había varios factores que no podían modificarse de un día a otro. Otros inmodificables. Y mientras esto sucedía, de forma puntual mis hormonas me llevaban de paseo desde el pico más alto al más bajo en solo un instante, pero siempre con esperanza. Hasta que un día, después de una bomba de esfuerzos y cambios durante un finde, el peso seguía igual. Y la expresión de mi cara se congeló. ¿Cómo podía ser? Así que, no sé por qué, me miré desde fuera como terapeuta y observé que mi crianza se había convertido en sólo alimentar por circunstancias inesperadas que no entraban dentro de mis “maravillosas expectativas”. El fin de una toma era el inicio de otra. Y así otra vez.
Parece que esto no va de manuales. Va de personas y necesidades. Y asi, el biberon apareció en mi vida con un relactador colgado del cuello y una voz que me decía “ya no puedo más”. Lo viví como un drama y un fracaso, cosa que antes de ser mamá me parecería una locura pensar. Me sigo preguntando por qué cuesta tanto aceptar algo así. ¿Qué ha sido lo que ha hecho que mi mente llegara a ese punto?
Pasé a una lactancia mixta, cosa que ha estado genial durante un tiempo, pero a pesar de mi intención de seguir manteniéndola y mi alta motivación para ello, mi bebé empezó a usar el pecho solo para calmarse. Y a estas alturas, ya casi ni eso.
Y se te cae la venda: lo que pensabas y lo que es. La necesidad de aceptación aparece. Y te dices: ¡Pero si yo estaba abierta a todo! Pues parece que no tanto…
Sois muchas las mujeres que me leeis en el blog. Y seguro que muchas seréis o sois mamás. Os cuento esto porque es parte del postparto y de la maternidad real. Porque aunque creas que no tienes expectativas, sí las tienes. Pero, sobre todo porque me preocupa el monstruo que ha aparecido en mí.
Gracias a compartir mi situación, he descubierto una red invisible de mujeres con experiencias que, ni me imaginaba habían vivido, que me han dado mucha fuerza para aceptar mi situación.
Ese tándem de Mujeres-Amigas-Hermanas-Madres dándome consejos y apoyo ha sido pura fantasía.
Por eso os grito desde aquí que deberíamos hablar más de todo para cuidarnos más entre nosotras y no contestar con un simple “bien”.
Sólo de esa forma nos prepararíamos realmente para esta experiencia tan transformadora, maravillosa y difícil.
Cómo aprendizaje personal destaco el respeto a todas las elecciones u opciones de maternidad. La mirada condescendiente y empatica debería ser nuestra bandera para no juzgar la elección de cada mujer porque detrás de ella hay una historia que no sabemos. El postparto es una nube en un cielo azul celeste. No te nublará el día entero pero en algún momento tapará el sol. Y es bueno que lo contemos y que estemos preparadas para esa posible sombra.

Gracias a todas las que habéis estado.

Saludos, como siempre, desde OcupaCrendo.


 

Mi bebé, mi parto y yo

 

Han pasado unos días desde que rompí aguas veinte minutos después de bailar la canción “Freed from desire” (hasta tengo un vídeo del momento).
Así fue como mi hijo y yo nos pegábamos el último baile como quien sabe que se acaba la noche y quiere despedirse a lo grande. No fue como en las pelis que la gente sale corriendo, nos quedamos en casa unas horas y cuando llegué al hospi ya estaba el tema cuatro o cinco centímetros avanzado. Fantasia. Desde ese día mis partes bajas han montado una Rave y creo que no tiene fin.
Y sí, por fuera estoy igual, pero por dentro…hay sitios que ni sabía que existían. Aunque no he tenido tiempo ni de pensarlo. Mi nuevo rol se ha apoderado de mi. Ahora es complicado hasta ducharse, pero tranquilidad que me sigo echando mi antiojeras a diario. Por cierto, me duró todo el parto y eso que llevaba mascarilla.
El tema parir me pareció una experiencia brutal. Me sentí una mujer fuerte dando paso a un ser creado dentro de mi. Sentí cada contraccion y cada empujón como si algo se rompiera dentro. Porque se siente así, como algo que va de-sen-ca-ján-do-se y bajando poco a poco. Fui testigo de cómo mi cuerpo entró en una especie de trance animal y dio paso a posturas, ruidos y fluidos (suena regular, pero es así) que ni en un documental de Félix Rodríguez de la Fuente. A nivel de ergonomía e higiene postural la situación era más bien penosa y, desde fuera, supongo que todo se vería más como la película de “El renacido” que como yo lo viví. Fueron doce horas que para mí no lo parecían donde mi cabeza sólo oia voces de ánimo de vez en cuando y sentía unas manos conocidas que apretaba intensamente confiando en que la fuerza se transmitíría a través de la piel.
Mientras tanto mi cabeza, entrenada en meditaciones, se debatía entre respirar, relajar el cuerpo y no hacer caso de los pensamientos que me decían por qué leches no te has puesto la epidural. El camino andando hasta la sala donde das los últimos empujones tuvo que parecer un desfile en plan “walking dead” donde yo era la estrella invitada sin ser consciente de ello.
Y así nació Leo. Con el apoyo final de una ventosa tras un gemido que dio paso a un único grito y muchos espectadores alrededor que querían ver un parto sin anestesia.
Y tras esto, apareció una calma desconocida para mi…(bombazo de oxitocina, por favor qué maravilla). Mi pareja me decía que todo el dolor ya había acabado, pero ahí fue cuando mi cerebro me dijo adiós y dio paso a uno nuevo porque mi dolor daba igual, yo sólo pensaba en lo que acababa de salir de mi y no paraba de buscarlo hasta que me lo colocaron encima.
Le di la bienvenida al mundo diciéndole unas palabras, mientras los que me gritaban “vamos campeona” derramaban alguna lagrimilla que otra. Alguien me dijo que fue un parto difícil pero bonito y que partos así, le recordaban el valor de su profesión.
Con este subidón hormonal, pasé una noche en vela mirando lo que tenía entre mis brazos sintiéndome la persona más poderosa del mundo. Una auténtica leona. Se puede parir. Todas estamos preparadas para hacerlo.
Y después de toda esta movilización resulta que la cosa no acaba…empieza.
Hola, bienvenida al postparto donde los días se fusionan, tu cabeza se convertirá en tu mayor enemiga y estarás sin dormir nada varios días seguidos.
Por cierto, spoiler, vas a llorar de alegría y felicidad pero también de dudas y de indecisión.
Siento decir que no hay temario para preparar la oposición de maternidad…
Ya me dijeron que parir era lo de menos.
Pero eso lo dejo para otro post donde os contaré mi postparto y lo que considero está siento mi verdadero *parto” la lucha por mantener mi lactancia.

NOTA: puedo poner imágenes reales de esto pero podría herir la sensibilidad de algun@s. Y hacer un dibujo es inviable así que subo la foto de mis pies favoritos.